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SVeinte minutos de locura, una noche para seguir soñando. El Athletic, todo el Athletic (los jugadores, el entrenador, los aficionados) retomó el espíritu que ha mantenido vivo y unido al club desde hace cien años. El espíritu del Centenario apareció por San Mamés. El partido de mayo contra Brasil quedó desplazado ayer como acto central de los primeros cien años de vida de esa parte tan importante de Bilbao y de Bizkaia que es el Athletic. Porque contra Brasil habrá emoción, y orgullo, pero faltará la magia de anoche. La que hizo vibrar a 40.000 almas que en vilo aguantaron los noventa minutos que duró el suplicio de San Mamés. Y puede que la de ayer no sea la última noche eléctrica. El fútbol es diversión, pero también sufrimiento. Ayer se vio. Y entrega. Y la historia de un club de fútbol como el Athletic está plagada de hitos como el que presenciaron ayer los aficionados que abarrotaron el campo. Ya pasan algunos años desde que el Athletic dejó en la calle al Lech Poznan polaco. Era un equipo con poco nombre aquél, pero en su estadio le hizo un traje al Athletic de los Dani, Sarabia, Argote, Zubizarreta y compañía. Al Athletic de Clemente. Y llegaron a Bilbao con dos goles de ventaja, como el Extremadura de ayer. Ese mismo día se había sabido que el Comité de Competición sancionaba con catorce partidos a Andoni Goikoetxea por la lesión de Maradona. San Mamés estaba hasta la bandera y se sentía la misma electricidad que anoche. Había ganas de remontar, y de hacerlo a lo grande. El Athletic ganó 4-0 y Goiko salió a hombros de sus compañeros. Fue el espíritu que también envolvió a Luis Fernández y sus hombres, y a los que saltaban al campo con mister Petland y le rompían el bombín cuando ganaban un campeonato (le rompieron tantos...) y a los que actuaron con el Chato Iraragorri, Zubieta, Daucik, Gainza o Ronnie Allen. El espíritu que alumbró a Juan Astorquia, Alejandro Acha y Enrique Goiri para proponer a los deportistas del gimnasio Zamacois desplazarse a las campas de Lamiako para jugar el primer partido utilizando el nombre de Athletic un día de 1898, y a esos primeros aficionados que esperaban a que el tren de Las Arenas redujera su marcha. El espíritu, en fin, que transforma a quienes visten la camiseta rojiblanca o a los que se sientan en el banquillo. El que ha permitido que el Athletic cumpla cien años y siga gozando de una salud envidiable. El espíritu del Centenario.

Artículo publicado el 22 de enero de 1998 con motivo del partido de Copa Athletic-Extremadura

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El espíritu del Centenario

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